Ya ayer el camarada Molotov, con esa agudeza innata de los miembros del Politburó del MSV, analizó desde el punto de vista político-jurídico el drástico plan de ahorro energético para el estado, que presentó el ministro menchevique de industria Miguel Sebastián, anteriormente conocido como Miguel ¿Qué?, en el que serán las masas las que tengan que ahorrar, modificar hábitos y restringir consumo tal y como establece la ortodoxia socialista. Justo es reconocer que el plan resultaba ya urgente por culpa del cambio climático desarrollado por la CIA y el Trío de las Azores.
Nosotros, menos dotados que el camarada Molotov (¡solo en terreno del análisis político, ojo!) nos dedicaremos humildemente en días sucesivos a analizar diversos aspectos sociales, culturales y hasta técnicos de este plan a la luz, nunca dicho con mayor propiedad, de las enseñanzas estalinistas.

Miguel Sebastián con síntomas evidentes de habérsele ocurrido una idea de bajo consumo.
Hoy empezaremos el análisis de la propuesta de reducir la velocidad máxima permitida en las carreteras de acceso a ciudades. Vaya por delante que nosotros como estalinistas aplaudimos todo lo que suponga prohibición y reducción de lo que sea, por lo que de entrada la medida nos parece impecable. Pero es que la reducción será muy importante para el fomento de las sanas costumbres socialistas. Nos referimos a que los cambios recientes en el Código Penal castigan con penas de cárcel algunos incumplimientos del Código de la Circulación, entre los cuales se halla el exceso de velocidad. Así pues camaradas, es lógico pensar que al reducir más la velocidad permitida más excesos se producirán y más delincuentes caerán en las garras de la justicia popular, dando con sus huesos en las frías mazmorras. ¡Ah, esas repentinas cuestas abajo que el proletario poco consciente no advierte y le hacen rebasar el límite! Seríamos partidarios de que la compañera Magdalena, responsable de la cosa de las obras públicas, iniciase una reforma de las carreteras afectadas ajustándolas al diseño de las montañas rusas. Así construidas las carreteras servirían para que se delatasen más fácilmente los emboscados poco o nada concienciados en un desarrollo sostenible y además tendrían diseño ruso.
Ahora bien, para que esta medida tuviese alguna eficacia, sería necesario que el gobierno del partido menchevique se despojara del apocamiento y blandura de los que hace gala, típicas por otra parte de su ideología. Veamos por qué.
No hace muchos días, el inquisidor especial para asuntos de tráfico indicó que se habían dictado 26.820 sentencias desde la citada modificación del Código Penal, de las cuales un 0,26 por ciento se habían saldado con el ingreso en prisión. ¿Un 0,26 por ciento? O sea ¿toda esta fanfarria para encarcelar tan solo a setenta traidores de clase? Poca cárcel parece eso ¿Cómo quieren que sean efectivas las medidas de ahorro energético, si los antisociales se van de rositas? Y además ¿solo cárcel? Una mirada al exterior les muestra el ejemplo a seguir que viene, una vez más, de los activos camaradas islámicos, pues en el vanguardista Irán ya se sancionan con 74 latigazos las infracciones de tráfico.
Los camaradas iraníes señalan el camino al gobierno menchevique.
Continuará.
