El camarada fundador Lenin dijo que los auténticos bolcheviques no debían aspirar a conquistar el estado burgués y ocupar sus dependencias, sino a destruirlo completamente y construir sobre él uno nuevo regido bajo la dictadura del proletariado. Pero para construir un estado nuevo es necesario que rompamos los lazos afectivos que pudiéramos tener con el antiguo por lo cual es necesario llevar a las masas al convencimiento de que la historia empieza el mismo día del triunfo de la revolución y que todo lo anterior hay que olvidarlo, pues es fruto de la propaganda de la clase dominante, la burguesía, para adormecer a la case dominada: el proletariado.
Por eso no podemos mirar con buenos ojos, sino todo lo contrario, la manifestación de rancio y casposo espanyolismo que ha tenido lugar hoy, día de la Fiesta dizque Nacional. ¿Nacional? De sobra sabemos que aquí no hay más nación, y por tanto Fiesta Nacional, que las de los diecisiete pueblos aborígenes sometidos por el opresor estado espanyol, así que hemos saltado de alegría al saber el concepto que de dicha fiesta tiene el líder del partido reaccionario espanyol. Concepto que impregna a todo su partido, que de recomendarnos antaño que nos envolviéramos en la bandera cuyos colores son como el vino de Jerez y el de Rioja, ha pasado hogaño a decir que la cosa no tiene sentido, que lo único importante es el centrismo económico, cuando lo que no tiene sentido es que algún emboscado fascista que aun queda en ese partido haya tratado de echar por tierra el pensamiento progresista de su jefe. Por todo ello el Subcomité del Premio Niceto al tonto útil del mes no ha dudado ni dos minutos en otorgarle el de Octubre a Mariano Rajoy Brey. El líder del partido reaccionario repite galardón, y anunciamos a nuestros seguidores que a la vista de ello el Subcomité está sopesando la posibilidad de crear el premio Tonto de Culo Útil, dedicado a aquellos que reúnan más de tres premios Niceto.
Al anunciarle la concesión al premiado, éste nos puso dos objeciones. La primera era que si no podíamos dárselo a Soraya que, según él, reúne méritos más que sobrados, pues él repite premio y eso podría molestar al partido menchevique, cosa nada más lejos de sus deseos. La segunda fue que la hora inicialmente prevista para el acto de entrega coincidía con la de su siesta diaria y la asistencia al mismo le supondría un serio quebranto. Ambos inconvenientes pudieron ser obviados y finalmente ha tenido lugar la solemne entrega del premio, en la que el galardonado pronunció un gran discurso del que entresacamos los párrafos más notables.
Comenzó explicando de modo contundente el porqué del concepto que tiene de la casposa fiesta de hoy.
-El que el sargento Arencibia muestre porte marcial, o no, desfilando no le importa a la gente, es una cortina de humo; lo que realmente le importa a la gente es la economía y solo hablaremos de economía y será para ayudar al gobierno menchevique.
Clarificadora su explicación del porqué de su viaje al centro.
-Iba yo en bicicleta camino de Cancún cuando una luz cegadora que bajaba del cielo me derribó de la bici y caí por tierra; en ese momento me fue dado el contemplar el Centro. A partir de ese día mi política no la impone ni el editorial de un periódico ni lo que diga un programa de radio por las mañanas, al que por cierto he dejado de oír lo que me viene muy bien para dormir un par de horas más y levantarme más tarde todos los días.
Asimismo se mostró contundente con los que critican sus gustos literarios.
-Son muchos los que hacen chistes con mi única lectura: el Marca. Que sepan esos graciosos de casino de pueblo que del Marca no leo ni las crónicas de los partidos, pues hablan de cosas ya pasadas y yo solo miro al futuro: al horóscopo, que es lo único que realmente leo de ese periódico.

La actitud de Mariano Rajoy durante el acto dejó claro que su intención es no molestar a nadie y menos aun al partido menchevique.
Tras recoger una atronadora salva de aplausos de los camaradas presentes en el acto, el galardonado se retiró acreedor a un merecido descanso tras la agotadora jornada que padeció.
