La actividad del hombre sobre la Tierra es el indiscutiblemente indiscutible origen del mayor cataclismo conocido en el planeta desde que Bisbal empezó a cantar: el calentamiento global.
Uno de los lugares donde se han hecho más ostensibles los perniciosos efectos de este calentamiento ha sido en las obras de enterramiento de la M-30 de Madrid. Los sin duda numerosos madrileños y foráneos que dedican sus ratos de ocio a ver los discursos del alcalde-comisario Ruiz Gallardón grabados en DVD, creerán que las obras se acabaron con la fastuosa inauguración de los túneles y con sus espectaculares inundaciones. Nada más lejos de la realidad. Todo lo que hay por encima de los túneles quedó abandonado, en el estado que muestra la foto de nuestra agencia de noticias, y así sigue un año después de aquellos fastos.

Estado actual del río Manzanares y de lo que fue la M-30, a la altura del Estadio Vicente Calderón.
Este abandono ¿es debido a que el Ayuntamiento está tan arruinado que no tiene ni para comprar pitos a los policías municipales y estos tienen que dirigir el tráfico a voces, como dicen los malintencionados esperancistas? ¿O lo es porque retrasando el inicio de las obras el final de estas coincidirá con las próximas elecciones municipales, como dicen los siniestros losantistas?
Nada más lejos de la realidad. El alcalde más gallardo que ha tenido la ciudad, tan deferente siempre con los movimientos revolucionarios y más aun si cabe con el MSV, nos ha dicho confidencialmente lo que pasa y nosotros damos la primicia a nuestros camaradas: las profecías de obligada creencia del IPCC (International Politburo of Climate Change) sobre Madrid son tan catastróficas que ha habido que revisar el proyecto de ajardinamiento que había para la zona, ya que las plantas propias del clima continental ya no valdrán y habrá que cambiarlas por flora y fauna tropicales o directamente ecuatoriales. Pero el ayuntamiento no para, y a la espera de que el sumo camarada Al Gore profetice el clima que habrá en Madrid en las próximas décadas, un comité de doscientos expertos, tras varios concursos de ideas, ha desarrollado unos prediseños de como serán las riberas del humilde Manzanares teniendo en cuenta los escenarios profetizados. He aquí el resultado para la opción de clima tropical.

Y como será el mismo espacio en el futuro.
El club de fútbol propietario del estadio ha manifestado ya su satisfacción por la idea, ya que el equipo está para echarlo a los cocodrilos y al estar estos tan a mano no será necesario desplazarse en automóvil, con la consiguiente reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera.
