(contribución de Pavlic Morozov)
En un intento desesperado por frenar el triunfo del socialismo, la chusma capitalista no duda en manchar el buen nombre de nuestro bien amado líder. Armado con la bilis del resentimiento, Donald Rayfield se permite dudar de la buena intención de nuestra revolución para alcanzar las metas de igualdad y heroismo soviético. Publica en Taurus Historia un repugnante libelo al que titula “Stalin y los verdugos” empeñado en borrar el buen nombre de aquellos que fueron su mano derecha (de hierro) para eliminar la escoria burguesa, zarista, menchevique, y cualquier enemigo del pueblo que no dudan en amenazar la marcha del proletariado hacia su destino en la Historia. Y este es el comunismo.
Ensucia el buen nombre del camarada Dzerzhinsky, que puso en marcha el mejor intrumento que nunca tuvo la Revolución bolchevique, la Cheka, por la que nunca le estaremos suficientemente agradecidos. Emborrona la huella de nuesto Lavrenti Beria que tantos servicios hizo al camarada Stalin, asesinado por los oportunistas burgueses-troskistas. Tambien recuerda a errores del camino soviético como Yerzov que tanto sufrimiento causaron al camarada Josif Stalin, actuando a sus espaldas como si la revolución dejara que el individualismo decidiera.
Resumiendo: esta basura nunca tenía que haber salido del vertedero. Apelo a nuestros hermanos (ahora,circunstancialmente) ecologistas que intensifiquen su campaña para salvar el planeta y nunca dejen que un árbol sea talado para denigrar a la revolución.
Pero no quiero acabar sin denunciar al peor ataque nunca sufrido por parte de los desertores capitalistas. Me estoy refiriendo al novelista Martin Amis, un “genio” que cobra 4.000 € a la hora por enseñar la decadente literatura burguesa. En la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas la enseñaría en un campo de reeducación y gratis. El gusano ese es sobre todo hijo de un renegado a la causa, Kingsley Amis, que después se empeñó en atacar sistemáticamente a nuestra Revolución. Incluso llegó a declararse anticomunista, lo cual es equivalente a ser fascista.
Martin Amis escribió otro opúsculo repugnante sobre nuesto amado camarada Stalin, el padre de todos los pueblos, dándole el título de Koba el Temible, para recuperar ese nom de guerre que todos habíamos olvidado. Para colmo apareció en una editorial que antes era el colmo del progresismo (compañeros de viaje,tontos útiles), Anagrama. Recomiendo a nuestos amigos ecologistas, lo mismo que con el anterior. Fuego y muerte al fascismo.
Hasta la victoria, siempre.

