Ha tenido lugar el XXXVII (37 para los camaradas con nivel LOGSE 1.0) congreso del partido menchevique, en cuyo cierre nuestro tonto útil favorito ha asegurado que su objetivo, más allá de la alternancia política, es el cambio de la sociedad espanyola. Deducimos que ese “más allá de la alternancia política” se refiere a que los avances para allanarnos el camino a los estalinistas, serán respetados por el partido de la reacción en el hipotético caso de que gane algunas elecciones generales burguesas, ya que a tenor de su nuevo lema de que “lo único importante es el fútbol”, expresado por boca de su caudillo, deducimos que ha sido iluminado por la luz del Padrecito. Es de esperar, pues, que la reacción ya nunca se meta en política y se dedique tan solo a garantizar el libre mercado. Solo el de fichajes de futbolistas, por supuesto. Bienvenidos sean esos buenos propósitos y a falta de pan, cuestiones importantes como la lenta eliminación de los símbolos fachas que denunciábamos días pasados, buenas son las tortas del laicismo, aborticismo y eutanasiacismo que nos promete el más útil de los tontos a nuestro servicio.
Aunque hay que denunciar que en lo tocante al laicismo ha habido cal y arena. Si por un lado se arrincona aun más en el trastero de la Historia a los curas tremendistas de la COPE, por otro nos han indignado las aclaraciones del menchevique Jáuregui que ha dicho que no se eliminan los funerales de estado porque aun no tienen previstas las liturgias alternativas, laicas y de progreso, para estos actos. ¿Cómo es ello posible? nos preguntamos. ¿Cómo es posible que tanto Suso del Toro, como Manolo Rivas, Antonio Gala, Jesús Caldera o Pepiño Blanco no hayan aportado ninguna idea al respecto? Pero no vamos a ser nosotros los que les saquemos las castañas del fuego a los mencheviques diciéndoles qué hay que hacer, pues eso de las despedidas a los que cometen la insensatez de morirse nos da muy mal fario. Ni tocarlo. Allá ellos.
Pero nuestra estalinista indignación aumenta cuando llegan a nuestras manos testimonios de que para otros actos los mencheviques sí que han desarrollado liturgias alternativas y de progreso. Sabemos de la existencia de un bautismo menchevique laico, bautismo del interior, intimista por tanto, o sea de autor, en contraposición con el hipócrita bautismo cristiano del exterior.

O de una comunión laica, según la liturgia de San Carlos Borromeo:
