Camarada Ana: ¿dónde estás? Un nuevo y gratificante descubrimiento en los comentarios a esta “noticia”. Esperamos que se ponga pronto a disposición, plena, del MSV. Una muestra del discurso revolucionario de la camarada:
Chinchetru no sabe lo que habla.
Es otro embajador más de la derecha económica y política que no tolera nada fuera de sus concepciones.
En Cuba no hay libertad empresarial ni democracia de mercado. Cuba no es capitalista porque no tiene bancos privados. Cuba es socialista porque sólo bajo ese sistema es posible que NO EXISTA NI UN SOLO NIÑO ABANDONADO, ni una sola persona que muera de hambre o que muera por falta de atención médica. Polansky el director judio polaco se sorprendia que la gente de la calle hablara de todo y supiera de todo. No hay analfabetos.
Los camaradas que vienen por aquí a beber del néctar de la ortodoxia estalinista saben ya de mi admiración por los dirigentes de la R. P. China. Sí, ya sé que han sido algo heterodoxos a lo largo de la historia, un tanto pendones y últimamente hasta parecen capitalistas. Pero siguen siendo únicos a la hora de impedir libertades y de castigar desviaciones como Stalin manda.
Dentro de esta línea, las autoridades chinas han decidido castigar severamente a los presentadores de telediarios que no pronuncien bien alguna palabra. Y nos parece muy bien, porque una cosa es que desde que inventamos la Komitern nos hayamos dedicado a darle la vuelta a lo que significaban las palabras, aquello de la “guerra es la paz” y “el amor es el odio”, o a la busca de eufemismos como lo de las “captaciones coyunturales de monóxido de dihidrógeno”, porque todo ello tenía y tiene como objetivo el desorientar al enemigo y sumirle en el caos, cosa que como se puede comprobar hemos conseguido casi totalmente.
Como estalinistas y miembros de la alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura, deseamos que el mensaje a los propios sea claro y entendible, y que, por tanto, dejemos de oír en las televisiones hablar de tilivisión, de incidios, de que la guardia civil levantó un apestado, de que la locutora está tomando claúsulas para la tos, o de que a tal futbolista le han hecho una redundancia magnética.
Incluso oír bien pronunciado, lo que es aun peor, a una reportera de la televisión local de Madridgrad, que el dos de mayo de 1808 “la gente tiraba toda clase de cosas a los franceses desde los balcones; hasta botellas de butano”.
Así que se impone la férrea disciplina y tomar nota en lo que tiene de bueno, de la sabia medida de los camaradas chinos. Claro que algunos camaradas pueden preocuparse pensando en nuestro moratinos útil, pues ¿qué será de este hombre cuando viaje a la R. P. China?:
Tranquilos, camaradas. Nuestros tontos útiles viajan con nuestro salvoconducto que les libra de circunstancias embarazosas y además dudo mucho que los camaradas chinos percibieran esos sutiles fallos de pronunciación.