¿Qué os puedo decir que no sepais ya acerca de la intrínseca perversidad del sistema capitalista? ¿Que favorece la injusticia social, las diferencias de clases, la miseria para los más desfavorecidos? El padre fundador, Engels, ya hizo un demoledor estudio de todo esto en el libro cuyo título he usado para encabezar este artículo. Pero la burguesía capitalista, en su infinito egoísmo, no sabe de cultura solidaria y al cabo de más de un siglo, la clase obrera continúa inmersa en la más sórdida miseria.
Viene esto a colación porque hemos recibido un duro reportaje de denuncia, donde quedan al desnudo las contradicciones en la orgullosa y capitalista Gran Bretaña, y la realidad de la miseria de sus masas obreras. No tengo idea de inglés, ni falta que hace para comprender la cruel situación ya que las imágenes se explican por sí solas: masas depauperadas, la famélica legión, acuden desesperadas en busca de algo que llevarse a la boca, la suya y de sus familias, a algo que parece el reparto de víveres por parte de una ONG solidaria. Pero no es así, sino una trampa de la burguesía, que a la miseria de los que allí acuden quiere añadir la más cruel de la humillaciones, pues un sicario del capital, tras mostrar un queso a los hambrientos, en lugar de repartirlo solidariamente, lo arroja lejos para que los famélicos, sacando fuerzas de flaqueza, consuman sus últimas energías corriendo tras él e incluso si llega el caso que se peleen por el ansiado alimento, el queso. Fácilmente imagino las risas de los orondos y bien alimentados burgueses en sus mansiones.
Aquí tenéis, camaradas, el comprometido reportaje. Advierto que contiene escenas muy crudas que pueden herir la sensibilidad solidaria de algún camarada.
