El pasado sábado y en la sede de la Duma del opresor estado espanyol, el fascisto con carné menchevique Pepe Bono, tuvo un incalificable comportamiento en el homenaje a unos represaliados de la dictadura franquista. Ya sabréis, camaradas, que los asistentes al acto, presa de las emociones, gritaron, como era su deber, vivas a la república (segunda por supuesto) y pasearon la bandera de ésta por las mismísimas escaleras que recorre con sutil paso la reaccionaria Soraya. Y es que las emociones no están sujetas a la legalidad, siempre y cuando sean emociones revolucionarias.
El facho Pepe Bono, con una pésimo talante, afeó su conducta a los represaliados y procedió a ponerlos de patitas en la calle. Ignoramos si además les castigó sin el habitual piscolabis que se da en estos casos.
Pero aún queda un estalinista auténtico en esa casa, que le ha puesto en su sitio al facho. El último político estalinista en activo, digno de un retrato de Romero de Torres y de un pasodoble de Quintero León y Quiroga, el magnífico, el irreductible camarada Gaspi, también conocido como camarada Llamazares. El camarada ha anunciado que IU, que esperamos haya resuelto ya sus problemas de liquidez, exhibirá esta bandera en el edificio de la Duma a título de desagravio. También calificó el comportamiento del menchevique Bono como “impropio, inadecuado y mal educado”, lo que nos parece suave, pues como poco su actitud es calificable de fascisto o, incluso, de trostkisto.
Y es que, como muy bien apunta el camarada Gaspi, “la democracia en nuestro país está representada históricamente por la legalidad del gobierno de la república”, por lo que defendió que la bandera tricolor es “la bandera de la democracia”. La faltó añadir, y por eso lo hacemos nosotros, que de la única democracia popular que existió en este país, la única en que fue posible meter en cintura de una manera eficaz a la oposición reaccionaria.
Mientras que, al contrario, la bandera opresora que actualmente padecemos fue, como todo el mundo sabe, inventada por Franco para que el menchevique radical, compañero Fraga Iribarne, se pudiera hacer unos tirantes.

El camarada Llamazares, el último estalinista en activo, homenajeando a los símbolos segundarepublicanos en una sesión de la Duma del opresor estado espanyol.
