Camaradas:
Retomamos con sumo placer la Revolución Bolivariana venezolana comandada por el comandante Hugo Chávez Frías. Hoy por hoy, nadie puede dudar de las bondades del camarada Chávez. Sus cualidades negociadoras (merecedoras del premio Nobel de la Paz), su exitosa gestión económica (con una envidiable inflación del 15%… y se estima que subirá al 20% este año, que también le convierten en digno candidato al premio Nobel de Economía), sus políticas pacifistas… los éxitos son tantos que cualquier revolucionario de bien podría aprovecharlo como una excusa para la reeducación al no saber por dónde empezar.
No obstante, los lacayos del imperio no dudan en usar su poder para oprimir al proletariado. El desabastecimiento que padece nuestro país amigo es un claro ejemplo. El recurso imperialista, el mercado negro, es la consecuencia lógica ante los hechos consumados del socialismo. Si mandan sus productos al exterior porque en el exterior pueden venderlos a mejor precio resalta la carencia de escrúpulos de los fascistas a la hora de conseguir beneficios.
Si hay un elemento capaz de desestabilizar un país, este es la especulación capitalista. La especulación es un fenómeno neoliberal basado en la creencia falaz de que tener y ahorrar dinero y cosas es bueno. Nada más explotador y fascista. Cuanto menos cosas tenga el pueblo para especular, más feliz será. Es por ello por lo que no debe hacerse esperar la intervención del ejército.
De nada sirve subir los impuestos un 20%. De nada sirve que incluso la empresa nacional de petróleo tenga que dedicarse a repartir comida. Sólo hay una esperanza para el noble pueblo venezolano: el comunismo. Es precisamente en estos momentos de opresión capitalista cuando se deben aplicar los principios más elementales de El Manifiesto Comunista: La eliminación de la propiedad privada de los medios de producción. Todo, sin excepción, debería ser nacionalizado. Empezando, por supuesto, por las tierras de la Oligarquía burguesa. Nada del 20%… Nada del 50%… ni siquiera el 70% puede paliar el daño que estos asesinos han hecho al pueblo. El Estado tiene el deber moral de apropiárselo todo por el bien del proletariado. No obstante, ésta es la oportunidad que durante tanto tiempo se ha estado esperando para dar un golpe de mano. Ha llegado la hora de los héroes, de pueblo… del Ejército. Un Ejército valeroso, armado, capaz de hacer frente al monstruo capitalista.
El único error ha sido no hacerlo mucho antes. Un ejemplo de que el claro referente para el proletariado es el comunismo. Afortunadamente, está escrito en la historia.