(contribución del Camarada Pulgosoff)
Una copro-ducción anglo-espanyola plenamente subvencionada por el Estado Espanyol y protagonizada por el magistral Mr. Bean en una de sus mejores interpretaciones, bordando el papel de líder nato criado en la clase obrera, un bolchevique concienciado con el socialismo y destinado a clamar por la justicia que traerá al pueblo la dictadura del proletariado, liderando un alzamiento contra la tiranía opresora de los cuatrocientos burgueses establecidos en el poder mediante la corrupción del capital.
No debe engañar el cartel, donde se intuye (por los revolucionarios a su espalda) que la ilustre figura emplea un arma que poco tiene de proletaria, en vez de la hoz y el martillo debidos, pues en realidad (como bien se explica a medida que avanza la grabación) forma parte de una sutil maniobra de distracción para destruir al enemigo como menos se lo espera -desde dentro.
Ya en los sutiles trazos del título quedan patentes el color y la simbología que impregnan la película en su totalidad, que aún perteneciendo al género de acción, goza de un mensaje de fondo realmente ejemplar para todo estalinista que se precie de serlo. Dejando a un lado la profunda lección en valores maxistas que destila el argumento a lo largo de toda la película y el intenso ejercicio de dialéctica estalinista impreso en los diálogos, la producción en su conjunto resulta un auténtico ejemplo de memoria histórica censurada por el enemigo contrarrevolucionario.
