Ya sé que cuesta creerlo, que somos muy duros, que matamos neutralizamos a millones de personas como si nada, que dejamos morir de hambre mantenemos a dieta a mucha gente por su bien, que los dejamos en la miseria más absoluta que les evitamos las tentaciones burguesas a muchos camaradas y no soltamos una sola lágrima.
¿Cuando toca entonces llorar?
Pongamos como ejemplo al Candidato Trino.
¿Toca llorar cuando se es portavoz del gobierno durante la existencia del heróico GAL?
¡No! Ya lo dijo Felipov, era por seguridad nacional.
¿Durante el 11M?
¡Al contrario! Precisamente, ese era un momento para estar activo y reventar la jornada de reflexión.
¿Cuando se ayuda a huir a los Gudaris en el Bar Faisán?
¡Tampoco! Si hubiese llorado ahí sería de alegría en todo caso, después de todo se ayudó a unos amigos.
¿Por llevar a cabo escuchas mediante el SITEL?
¡Jamás! Incluso se envalentonó con unos diputados facciosos diciendo su gran frase: -Oigo todo lo que dices, veo todo lo que haces.
¿Por la operación Galgo que hizo pasar unos días en prisión a alguien que salió absuelto?
¡Nunca! La prisión, como la purga, fortalece el carácter, por tanto hasta le hizo un favor.
Entonces…¿Cuando podría llorar alguien como él?
Cuando las urnas lo requieran.
No nos gustan las elecciones, pero echando mano de un clásico del socialismo, usaremos el sistema mientras éste nos sea útil, razón por la cual, si hay que llorar, se llora y se solloza como una niña pequeña si es preciso.
El MSV, como siempre, ha tenido que ayudar al Trino a realizar tal acción, le hemos puesto un modelo y él ha estado ensayando con el maquillaje adecuado hasta que pudo hacerlo sin él.
