Estoy harto de que la derechona cavernaria se pase el día vociferando contra las mariscadas que se comen nuestros próceres.
El último (o el penúltimo, porque mientras haya izquierda, habrán mariscadas) ha sido nuestro campeón, o campepinyoff como le gusta que le llamen, quien se ha zampado un manjar de mariscos tras la firma de un contrato de 7,5 millones de euros (¿Qué es eso para un socialista?)
Pero ¿Por qué tanto amor por los mariscos? Pues porque han sido perseguidos y explotados a lo largo de la historia, siempre con fines comerciales para gozo y disfrute del capitalista opresor ¿No es justo por tanto que un buen socialista se solidarice con estos invertebrados además de con los otros invertebrados que les votan?
Esa ¡Y no otra! queridos camaradas, es la razón por la cual, nuestros progresistas ibéricos se sienten tan a gusto con los mariscos.
En la imagen, podemos comprobar a nuestra amiga Crustacita, recitando una frase del Padrecito.












