Deberíamos hablar de la información que nos dio el camarada Punyo horas atrás, en la cual, esa brillante profesional, musa del periodismo creativo, dijo que había que barrer de la faz de la tierra a uno de esos periodistas no alineados al socialismo. Sin embargo, no vamos a hablar de esto, porque toda labor de cualquier medio de progreso y sus esbirros informadores es la de solicitar la eliminación del enemigo.
Centrémonos pues en la renovación del partido menchevique ¿Cómo? Pues a través de las viejas glorias, nuestros paleontólogos han vuelto a avisarnos de las últimas declaraciones del Guerrinsky (también conocido como Arfonzo) quien deja claro que “Esto de jovencitos al poder y las mujeres primero no es bueno”.
Arfonzo, pone como ejemplo a Virgilinsky Zpov y Gregorioff Peces-Barbasky, dos muchachuelos del partido que tendrían bastante que decir. Ya es hora por tanto de que el socialismo ibérico se quite la careta de “la paridá” y vuelva a sacar su rostro de macho castizo que no admite sensiblerías femeninas, es tiempo de volver a aquello que decía Bonov metiéndose con la lideresa, o hacerlo con más estilo, como hizo Simansky al justificar la violación si se lleva falda corta o se va por callejón oscuro, por no hablar del gran Curbelov, quien hace unos meses (y tras la mariscada de rigor) entró a una “sauna” y pretendió pasárselo como todo socialista merece sin ser interrumpido por ningún policía fascista, al que amenazó convenientemente con aquello de…“¿Sabe usted quien soy yo?”.
Por tanto, ya sabemos lo que conviene al partido menchevique, lo que es bueno y lo que no, una vez más, el señorito camarada andaluz Arfonzo, ha acertado de pleno.













