“Las tres causas abiertas contra Garzón se parecen a las bombas de racimo porque si no te cargan a la primera, lo harán a la segunda, y si no a la tercera”
Estas brillantes declaraciones han sido paridas por la mente de Llamazárovich, ese gran hombre de la coalición Bolchevique IU, que estaba tan en contra del sistema que cuando tomó las riendas de aquella casi la saca de dicho sistema al dejarla en su día con sólo dos diputados.
Sólo alguien como él, que siente tanto afecto por lo que fue la URSS, puede decir “No hay unas garantías mínimas para un juicio justo”. Evidentemente, sólo en nuestra querida Unión Soviética se podría haber dado un juicio justo, no en este podrido Estado de Derecho garantista, con su maldito código penal y sus garantías procesales, pergeñado para que los hombres de progreso como Garzonov no puedan saltarse los principios elementales que todo juzgador debe respetar a la hora de instruir una causa. Por todo ello, no nos extraña en absoluto que diga que estemos ante “la mayor injusticia judicial del siglo XXI” Desde el MSV, añadimos que incluso puede que sea la mayor injusticia judicial de los siglos XXII y los que vengan (la LOGSE nos impide saber cómo se colocan los palitos esos que indican los números posteriores al veintidós) Realmente esta es la justicia que interesa al pueblo y no otras cuestiones, la gente no habla de otra cosa que de la memoria histérica y las cunetas, obviando por supuesto otros hechos que no deben juzgarse nunca.

En la imagen, nuestro camarada haciendo gala de lo que es la justicia de todo buen socialista, sin balanza en las manos, sino por los suelos y por supuesto, desequilibrada en favor de lo que tiene más peso, y por tanto, más importancia, sosteniendo una hoz y un martillo en cada mano y nada de ciega, mirando quien merece beneficios y quien no.










