Otra gran aportación del Kamarada McCarthy.
Lleva ya un tiempo la caverna mediática publicando una serie de encuestas falseadas donde se dice que lo que más preocupa a los ciudadanos es el paro (que no existe), la crisis económica (que jamás la hubo) y el mal llamado terrorismo (cuando la sociedad ya ha comprendido que se trata únicamente de actos de liberación de la opresión fascista y mesetaria y gustosamente asume los costes que ello supone), pero el MSV, faro y guía del socialismo y punta de lanza de la revolución proletaria, sí que sabe lo que verdaderamente preocupa a los ciudadanos: la crispación política.
Y es que la crispación viene originada únicamente por la pérfida derechona y sus continuas provocaciones y agresiones, las cuales nosotros, como ejemplares hombres de progreso, de paz y de talante, soportamos estoicamente en aras de una pacífica convivencia y cuyo máximo exponente es el camarada Bonov, de abnegación cuasi heroica teniendo en cuenta que la bilis del fascio no le deja disfrutar tranquilamente de los bienes públicos redistribuidos en su patrimonio por el bien del pueblo. Y cuando alguno de nuestros camaradas llega al límite de su resistencia y le propina a algún facha mequetrefe y llorica unas cuantas caricias vigorosas, los medios imperialistas se indignan y rasgan las vestiduras, y aquellos argumentos que utilizaban para defender las agresiones a los pacíficos hombres de progreso son ignorados en un alarde de amnesia colectiva.
El camarada Carrillov, con su habitual lucidez, ha señalado con su dedo acusador al verdadero culpable, por inducción, de esta penosa situación al decir textualmente “La crispación española debe mucho, por desgracia, a tener una Iglesia muy de derechas, muy nacionalcatólica, muy distinta de la Iglesia de otros países”. Y como siempre, vemos que el camarada Carrillov tiene toda la razón.

Desde la muerte del infame dictador la Iglesia ha sido una rémora para el progreso de este país. Mesetaria, ultramontana, levantisca y carpetovetónica, la Iglesia sigue rindiendo pleitesía sólo a los políticos reaccionarios, se ha negado sistemáticamente a cumplir con la ley de igualdad (¿dónde están las obispas y las monaguillas?), han bramado en contra de cosas tan buenas, sensatas, naturales y deseadas por el pueblo como el aborto, los zerolismos varios y las monjas transexuales, insisten en imponer la educación con sus valores caducos y trasnochados en vez de los actuales que ha establecido el Partido, en sus rituales siguen quemando incienso en vez de marihuana y, por último, algunos de sus príncipes mitrados utilizan en sus ropajes el color rojo, provocación insolente y sangrante que tendrá cumplida respuesta.
Y aquí es donde el MSV, obrando según los principios que estableció nuestro amado Koba, en un alarde de autocrítica reconoce que tuvimos una grandísima oportunidad que no supimos aprovechar. Cierto es que en el 33 y en el 36 quemamos muchas iglesias y conventos y que liquidamos a un montón de curas, monjas y frailes, pero en este proceso se echó en falta una mano maestra que, guiada por una visión de conjunto, coordinara debidamente las actuaciones de nuestros justicieros antecesores para lograr los resultados deseados. Pero eso no se va a volver a repetir. El Partido ha nombrado a un comité secreto que elaborará, y dirigirá, un plan de eliminación sistemática y total de religiosos, religiosas, adeptos y sospechosos de beatería para que, cuando estalle la revolución, podamos erradicar definitivamente semejante plaga.
Por ello, camaradas, para cuando llegue el momento urge que sepáis manejar las armas de fuego como el Padrecito manda. En consecuencia, voluntariamente deberéis asistir a los preceptivos cursos de formación en la materia que serán impartidos por el émulo menchevique del gran Zaitsev, el compañero Marianov Bermejinsky. Además, el compañero Bermejinsky os enseñará en sus clases que es igual de fácil disparar contra un ciervo que contra un cura, con la ventaja, en este último caso, de que no hay períodos de veda ni es obligatorio obtener ninguna licencia de caza.
