En el momento del año en el que el camarada Sol llega a su punto más bajo en el horizonte, Papá Iosif aprovecha para visitar las casas de los buenos bolcheviques y colmarlas de regalos proletarios. Este año, todos sus obsequios serán respetuosos con el contrato planetario que todo buen stalinista respeta.
Trae a los hogares bolcheviques todo tipo de objetos que ayuden a combatir el calentamiento global: desde estufas para aprovechar la biomasa a recicladoras manuales de papel. Los criminales climáticos, en cambio, irán a parar a un Gulag especial que tengo la orden de visitar en las próximas semanas. De mi visita daré cuenta oportunamente.
Son especialmente obsequiados por Papá Iosif los jóvenes pioneritos que más han destacado en labores de delación (padres desviacionistas, profesores trotskistas, etc.)
Sed buenos chekistas y Papá Iosif se acordará de vosotros…
