La ilusión del proletariado en conseguir un mundo mejor llega, especialmente, a aquellos más oprimidos por las garras del neocapitalismo. Bolivia es un claro ejemplo. Tras décadas de neoliberalismo salvaje, un pueblo harto de su miseria se alzó para derrocar la dictadura burguesa que tiranizaba el país. El MSV saluda este espontaneo y popular proceso de derrocamiento del poder establecido ilegalmente.
Pero la lucha de clases no descansa. Existe mucho imperialismo por Iberoamérica, y esto podría poner en peligro la revolución proletaria que se está llevando a cabo. Como bien dice la camarada Yaznavika Akuñavskaya, los trabajadores se darán cuenta que la lucha no se detiene solo en las reivindicaciones, sino que se trata de pelear contra el sistema capitalista. Este, y no otra excusa barata, es lo que oprime a todos los pueblos latinoamericanos, y es lo que hay que extirpar hasta su última célula.
Las nacionalizaciones de los recursos energéticos son sólo un primer paso para llegar a la dictadura del proletariado. Después, la eliminación de la propiedad privada. Finalmente, la eliminación de toda disidencia.
Prospero futuro le espera Bolivia y al resto de Iberoamérica. Nuestra más sincera satisfacción.

Ya era hora de que habláseis de Bolivia.
Felipe Quispe es un auténtico neopolpotitano que quiere crear un estado independiente en el Coyasuyo, donde se implantaría un comunismo rural y una economía de trueque.
¡ Muerte al imperialismo y al neocolonialismo !
Nairu.
¿Cuantas dachas y cuentas suizas podrian financiarse con el gas boliviano?
Es que hacer una revolucion pa’na es tonteria…