Segundo Capítulo de los Diarios del Gral Tatarin en Afganistán

Octubre 26, 1980

El Infernal BREZNEV comunicóseme conmigo esta mañana. Estaba furibundo. Aparentemente, un pueblo afgano se sublevó contra la guarnición soviética, masacrando cerca de 50 de los nuestros. Pero lo más terrible es que aprovechando una equipo de video, degollaron a un oficial del Ejército Rojo adelante de las cámaras, y la filmación ha dado la vuelta al mundo. Ese torpe pusilánime se entregó con vida a los infieles y sufrió el destino que merecía, pero ahora somos el hazmerreír del mundo entero, algo tiene que hacerse urgentemente, o la fama del Ejército Rojo se verá ensuciada con la mancha de la cobardía de un solo hombre.

BREZNEV ha sido claro. La acción retaliatoria debe ser devastadora, brutal. Y televisada al mundo entero. Es hora de hacer sentir a estos perros musulmanes el rigor de la bota Stalinista, y que todo el mundo sepa el destino que aguarda a los que intenten resistir el inevitable devenir de la Historia. Ya tengo las coordenadas del pueblo en cuestión. He enviado a CHERNENKO y a SAAKAZVHILI en misión de reconocimiento, y sus noticias no son alentadoras. El pueblito es una fortaleza, en su entrada pueden verse picas con las cabezas de los soldados rojos brutalmente asesinados. Me hierve la sangre de solo pensarlo. Los vengaremos.

Estamos ampliamente superados en número, evidentemente no podremos tomar por asalto la posición. Es necesario encontrar un camino más discreto, a pesar de que la discreción nunca fue mi fuerte. Yo prefiero el asalto frontal, decisivo y sanguinario. Así nos educó el Camarada STALIN. Esos métodos siempre nos han dado resultado, pero ahora habrá que idear una variante táctica. Mi plan consiste en interceptar un convoy afgano, liquidarlo y tomar su lugar, para poder penetrar en la base sin ser advertidos. Para cuando se den cuenta, será demasiado tarde. Desataremos el infierno, y la sangre correrá como ríos.

Para evadir los sensores termales que la CIA proveyó al enemigo, he dispuesto que yo y mis mejores hombres nos enterremos en la ardiente arena del desierto y esperemos allí el paso del convoy . Las horas pasan. La sensación térmica en el desierto supera los 60 grados. Aquí, abajo de un metro de arena, la temperatura es aún mayor. Puedo sentir los quejidos de CHERNENKO. Hace más de 10 horas que estamos enterrados. Oligarca y Freddy Merengue jr. permanecen en silencio. Sólo la fe en el Camarada STALIN puede ayudarnos en estos momentos de sufrimiento absoluto. Mantener silencio total es fundamental para el éxito de la misión. Si CHERNENKO vuelve a quejarse ruidosamente, lo liquidaré. Nada puede interponerse entre nosotros y el éxito. Finalmente la vemos venir. Una caravana de 5 camiones custodiada por una treintena de mujaidines. A mis a mis Infernales muchachos no les tomó más de medio minuto aniquilar a estas lacras musulmanas, y en poco tiempo ya estamos camino a la base enemiga disfrazados de mujaidines. Puedo ver la ansiedad en el rostro del sargento SMIRNOFF; está sediento de destrucción y sangre. Pronto será saciado. Con creces. El soldado Riazov, nativo de TURKMENISTAN habla con los sentinelas enemigos y los convence que somos un grupo de nuevos reclutas provenientes de dicha república que vienen a unirse a la resistencia. Perfecto, ya estamos adentro. Ah, si solo tuviera un ingenio termonuclear, podríamos hacer detonar la aldea y la base de un solo golpe. Pero ante la carencia de tecnología, tendremos que recurrir a los viejos métodos. Mientras pienso esto, alisto mi revólver NAGANT, mi subametralladora BISON, y mi sable mongol. Entonces algo nos interrumpe. De la base enemiga, en el centro del pueblito, unos aldeanos están sacando a un hombre semidesnudo, golpeado. Tiene uniforme soviético. Su cuerpo presenta la marca de innumerables vejaciones, pero está aún con vida. Enfrente un jefe mujaideen le apunta con una pistola. Miro a mis muchachos, CHERNENKO, SMIRNOFF, OLIGARCA, RIAZOV, SAAKAZVHILI. Puedo ver la llama de la incontenible furia en sus ojos. El jefe mujaideen dispara. El soldado soviético cae muerto. La furia de mis muchachos ya no podrá contenerse, y así debe ser, es nuestra fuerza. Será mejor entregarse en cuerpo y alma al frenesí vengador de la carnicería sin límites.

Casi al unísono, todos extraemos las armas de abajo de nuestros disfraces. Los infieles sólo atinan a mirar, antes de ser acallados por la lluvia justiciera del plomo soviético. El caos se ha desatado, los aldeanos corren, los mujaidines salen de la base como hormigas, pero mis muchachos ya han tomado posición en diversos edificios del pueblo y los ametrallan sin contemplaciones. El lanzagranadas de SMIRNOFF causa estragos. La PK de SAAKAZVHILI es como una hoz justiciera, segando la mala yerba del mundo que debe ser socialista. FREDDY MERENGUE JR. alista su cámara. Todo debe ser filmado. Mientras disparo, veo a RIAZOV dando rienda suelta a la furia de su kalashnikov, mientras OLIGARCA carga su DRAGUNOV, obra maestra de la industria stalinista. Es evidente que las municiones no serán suficientes. Si esto sigue así, habrá que recurrir al combate cuerpo a cuerpo. Desde mi puesto en una terraza puedo ver la tierra de las improvisadas calles tornarse roja por la sangre. El rojo de nuestra bandera. Estamos construyendo el socialismo en este mísero lugar, el rojo de nuestra enseña marcará para siempre las calles de este pueblo.

Finalmente, en un asalto final, nos apoderamos de la base enemiga. Las bajas son numerosas en ambos bandos, pero el enemigo ya está totalmente diezmado, los pocos que quedan se debaten entre suicidarse o combatir hasta el final. He dado la orden de que capturen con vida a todos los que se pueda. Hemos de darle una lección al mundo, y a los afganos. Mis muchachos me traen cerca de 100 mujaidines prisioneros. Casi todos intentaron suicidarse, pero mis muchachos nunca me fallan cuando doy una orden. SMIRNOFF tuvo que cortarle el brazo a uno justo cuando iba a accionar el chaleco explosivo que llevaba oculto. Ahora llegó el momento de la venganza. Freddy Merengue, nuestro improvisado camarógrafo, prepara la cámara. Hemos puesto a los 100 prisioneros en línea. Cuando doy la señal, mis muchachos se lanzan a degollarlos sin contemplaciones. Los gritos de terror son ahogados por chorros de sangre, mientras mi sable mongol ejerce la justicia soviética sobre los desdichados. Todo está siendo filmado y transmitido en directo en Afganistán. El mensaje a los fanáticos es claro:

por cada uno de nosotros que deguellen, degollaremos a 100 de ustedes

La construcción del socialismo no admite medias tintas. El ‘NUCLEO DURO’ de los 40.000 fanáticos mujaidines debe ser aniquilado para poder pacificar al resto de la población. Los castigos tienen que ser ejemplares, el Terror Rojo contra los capitanejos y caudillejos conservadores reaccionarios afghanos es el camino marcado por el Infernal BREZNEV, siguiendo las enseñanzas de LENIN. Su fanatismo estúpido será aplastado bajo la bota del Ejército sin dios.

La tarea justiciera está terminada. Pero no todavía. Los aldeanos han sido cómplices de todo esto, ya que directa o indirectamente apoyan a los caudillejos musulmanes y sus atrocidades. La DOCTRINA BREZNEV, también conocida como DOCTRINA BRUTUS, por su célebre autor, el imperialista Brutus que la redactó para justificar el ajusticiamiento de los civiles alemanes durante el bombardeo imperialista a Dresden, y durante el avanze del Ejercito Rojo, indica que los civiles que apoyan gobiernos crim
inales, no merecen mas que la muerte. Y ha llegado la hora de la justicia. Luego de rociar el inmundo pueblo con GASOLINA y encerrar a todo el mundo en sus casa, tengo el honor de ‘encenderlo’ con mi lanzallamas. El espectáculo es sobrecojedor. Las llamas danzan elevándose al cielo, mientras los gritos de los infelices que se incineran se pierden en la noche. No puedo evitar sonreír. La satisfacción del deber cumplido. Al otro día, le dije por radio a BREZNEV: “Hemos ahorrado balas. Degollamos a 1000 salvajes.”

El Mariscal BREZNEV está feliz, el plan ha sido un éxito. Después de ver la filmación, muchos de los caudillejos afganos más moderados comprendieron de que lado les conviene estar. Ayer, mis muchachos recibieron diversas condecoraciones. Dentro de poco, yo y algunos de mis veteranos estaremos en condiciones de recibir la de Héroes de la Union Sovietica. Esperemos que el Infernal nos dé pronto nuevas misiones para continuar, como siempre, intentando cumplir mis órdenes lo más perfectamente posibles, para mayor Gloria del socialismo.

Hasta la victoria absoluta

Un comentario a Segundo Capítulo de los Diarios del Gral Tatarin en Afganistán

  1. Los cochinos intereses capitalistas de la burguesia de mi país me habían impedido conocer del lanzamiento de la Madre de Todos los Blogs: Movimiento Stalin Vive.

    ¡Adelante, no desfallezcan en su lucha, el amanecer rojo está más cerca que nunca!

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